Viajamos hasta Aswan, nos encontramos con Abu Simbel, un complejo arquitectónico que cuenta con dos templos excavados en roca. Se construyo por ordén de Ramsés II para conmemorar su victoria en la batalla de Kadesh.

 

Estos templos rinden culto a Ramses, Amón (dios del imperio y patrón de la Monarquía), Ra (dios del Sol), Ptah (dios de las sombras).  

 

 

El festival del sol, tiene más de 3.000 años de historia, y solo tiene lugar 2 veces al año (octubre y febrero), coincidiendo con los aniversarios del nacimiento y coronación del rey Ramsés II.

 

Tal y como manda la tradición, al amanecer, la multitud se reúne en los alrededores del templo para observar el inigualable espectáculo de luz que ocurre cuando los rayos del sol serpentean tímidamente a través de la piedra,  iluminando las colosales estatuas de Ramsés II y de los dos dioses del Sol: Ra y Amón. Tan sólo la figura de Ptah permanece en tinieblas en estas fechas tan señaladas para los egipcios.

 

 

Durante el resto del año, Abu Simbel se mantiene en absoluta oscuridad, un extraño fenómeno cuidadosamente pensado para ofrecer esta compleja exhibición arquitectónica bianual, y que demuestra el ingenio y maestría de los arquitectos del antiguo Egipto.

 

En los alrededores del santuario, el acontecimiento será festejado por los locales con música, espectáculos teatrales, bailes y muestras de gastronomía típica del país que harán las delicias de los visitantes.